

Del manuscrito a los likes
Publicar una novela ya no depende solo del manuscrito. En 2025, los likes pesan casi tanto como las palabras. Este artículo explora el choque entre la vocación literaria y la cultura de la visibilidad.
La literatura en tiempos de algoritmo.
Hubo un tiempo en que tenías un manuscrito, lo enviabas a una editorial y soñabas con que alguien lo leyera. Ahora envías tu novela y te preguntan cuántos seguidores tienes.
Antes importaba la historia, la voz, la prosa. Esa época murió. Hoy lo que importa no es lo que escribes, sino cómo te vendes.
Un autor sin comunidad ni contactos tiene cero oportunidades. Tu novela puede ser brillante, pero si no tienes Instagram, TikTok o YouTube… olvídate. Y, Si no te sigue ni tu perro, no arriesgan contigo ni un euro.
El antiguo “manuscrito + talento + paciencia” se ha convertido en: perfil público + seguidores + marketing.
¿Resultado?
Las voces potentes se hunden en la sombra, mientras otros con menos talento —pero buen marketing— ocupan estantes y portadas.
¿Puede sobrevivir la escritura sin espectáculo?
Los editores ya no buscan talento: buscan alcance. Tu novela puede ser buena o un despropósito: da igual. Lo importante es que puedas salir en un reel moviendo el culo y viralices.
Y el agente literario, ese sabueso de historias… ahora huele a métricas, no a manuscritos.
Si tienes 20.000 seguidores, te publican la lista de la compra. Si tienes 200… ni aunque hayas escrito el nuevo Evangelio.
¿Quieres publicar?
Perfecto: primero monta un show en redes, luego hablamos de literatura.
La industria ya no premia al mejor escritor, sino al que sabe venderse sin desmayar de vergüenza.
Y sí, suena cruel, pero es la verdad que nadie te cuenta.
Muchos autores consagrados lo admiten bajito: su éxito no fue solo escribir bien, sino estar en el sitio adecuado, con la visibilidad adecuada. Pero lo dicen después del éxito, claro… cuando ya no quema.
No vengo a desanimarte; te cuenta la partida sin filtros. “Efecto del mundo de mierda que vivimos; lo llaman algunos”: yo creo que es efecto del cambio climático.
La literatura sigue viva. Lo que está cambiando es la forma en que la dejamos respirar.
por Domingo Terroba

